lunes, 21 de noviembre de 2016

Mi vida en una mochila

(Narrador protagonista)
La ida
7:00 a.m. Parque Tayrona, Sierra Nevada de Santa Marta. Apenas llegué, me senté entre la naturaleza exótica que compone el paisaje, de repente escuché  que un hombre gritaba mi nombre, me acerqué y ahí estaba Raúl, nuestro  guía turístico, viniendo hacia mí.
- ¿Estás preparada? Me pregunta.
-  Más preparada que un kumis, respondí eufórica.
De ahí fuimos a buscar a la pareja de Argentina (que cuando me habían dicho pareja, pensé en personas mayores, y no  en una joven de aproximadamente 20 años de edad  y a un hombre de 45 años) y  emprendimos  el camino que nos llevaría a La Sierra Nevada. Sabía que el trayecto  sería inolvidable: compuesto por la  diversidad de ríos, cascadas, playas, belleza paisajística, floral, faunística y arqueológica que incitan a  la catarsis, tranquilidad y desconexión del mundo real, porque todo es tan bello que parece una falacia. Raúl se la pasaba contándonos las mejores anécdotas de “hippies pseudointelectuales” como él mismo los llamó para referirse a los mochileros que vienen desde diferentes partes del mundo para conocer la montaña costera más alta del mundo  entre el Caribe y las nieves perpetuas.
Me hidrataba para no agotarme y soportar las largas caminatas que recorríamos  para llegar hasta los Picos de Cristóbal Colon y Simón Bolívar, a unos 5.385 metros de altura .Sin darme cuenta, el paisaje se nubló, luego de travesar Minca, Campano y Tagua. Paramos en una tienda a comprar algunas bebidas y acariciar desde un mirador, el paisaje de Ciénaga y Santa Marta. Después de un par de horas (que pueden haber sido como tres, ya que perdí la noción del tiempo) llegamos a la reserva de Aves El Dorado, para observar más de 300 especies de aves que forman parte del paisaje. Raúl nos instaló en el hostal en el que pasaríamos esa noche, en la misma reserva, un lugar con olor a café donde habita  la tribu indígena Wiwa. En ese lugar parece que el tiempo no pasara. Esta región es productora de café (que se cosecha entre octubre y marzo) este pueblo es tan pequeño que ni siquiera aparece en google maps. Después de cenar me fui a la hamaca, tan cerca una de otra que cuando un dormilón se movía, hacía balancear a todas las demás. El día siguiente desperté a eso de las  las 5:00 am del día siguiente para emprender la nueva  aventura con Sol y Lucas, la pareja Argentina y otro grupo de caminantes que tenían la misma meta: llegar a La Sierra.
La lluvia y el agua.
“El clima de la selva es como el humor de las mujeres: impredecible, dijo el guía en el desayuno, lo que significaba que cualquier cosa podía pasar, por ejemplo ese día tuvimos que pasarlo en el hostal. Las fuertes lluvias con tempestad estropearon lo planeado. Entonces  aproveché para leer y  buscar refugio entre los cafetales. En  mis lecturas encontré un poema de Elba Lucia Vizzzio, llamado “café literario” que dice así:
“Reunión de soñadores, respeto de amigos y amor que enciende llamas de los que extinguen el odio.
Poeta hagamos un trato entre café y palabra. Cuenta conmigo y sabré que existes para sentirme vivo”.
En ese instante, confirmé que la vida se mide en momentos y que presenciaba  uno maravilloso, entre la melancolía, la felicidad y la ausencia de los que ya no están. De todas formas la lluvia, había hecho lo suyo. Los aromas se sentían más frescos, más vivos: a caña, a hierbas, a pasto. Olor a verde.
Al día siguiente salimos rumbo a  la vía Fundación hasta llegar a Palmor, otro corregimiento cafetero. Allí se cultiva  la mayoría del café, tipo exportación  de Santa Marta. En ese lugar se puede observar las lagunas y los nacimientos de  agua del rio Sevilla y Rio frio. También hay  un lugar donde cuidan animales que estuvieron en cautiverio o fueron encontraron heridos en la selva del Caribe. Ahí vimos un guacamayo rojo y otro azul, una iguana y dos chanchos de monte. Creo que es difícil describir lo que se siente pasar tantos días en medio de la selva, aún no logro describir el sentimiento que me produce encontrar tanta paz en medio de la desconexión del mundo real. En la tarde, después del almorzar latas de atún, pan francés y té de frutos rojos, hicimos una caminata de cuatro horas, reconociendo arboles, frutos y aves. Esa noche cenamos con velas blancas encendidas. Pier uno de los turistas hizo un ritual con piedras volcánicas para energizar los chacras. Sentí tanta armonía y paz interior conmigo misma, que en el momento era  una hippie más. Esa noche dormí  espléndidamente, despejada de cualquier preocupación.
La naturaleza
Esta vez no amaneció lloviendo, así que a eso de las 6:0 am, tal como nos había dicho la noche anterior. Raúl nos despertó. Destino: un pueblo indígena que vimos con telescopio. Después de desayunar, salimos a caminar por la selva, mucho barro, muchos hongos, muchas mariposas. Vimos un pájaro que es muy poco común de ver, era el pájaro paragua, y  además  huellas de jaguar y de carpincho, que al parecer iba con su cría. Caminamos aproximadamente  seis  horas por la selva, llegamos a un árbol enorme, de unos cientos de años  El tronco no era  grande en sí, pero lo que llamaba la atención eran su raíces: altísimas, de aproximadamente tres metros y finas, como formando vallas alrededor del tronco, duras, tornasoladas. “Impresionante” como solía decir mi abuela. La experiencia cada vez era más cargada de emociones, y sensaciones. Por fin, llegamos a  La Sierra, entramos por una vía destapada, empinada y estrecha. Estar ahí en la montaña más alta del mar Caribe, a 5.775 metros de altura me hizo pensar en las realidades paralelas, en mundos iguales en dos planos diferentes,  las nieves perpetuas, los ríos  y las lagunas que nacen en este lugar, mi nariz helada y  la exuberancia de esa montaña hizo de este destino una experiencia mágica donde confluye la  sabiduría de la naturaleza y la indígena.  Cada paso hacia su interior fue un encuentro con una belleza única nunca jamás vivida.  Vale la pena correr el riesgo, conquistar el mundo como dice mi mejor amiga  y  darle la razón a Serrat: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

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