lunes, 21 de noviembre de 2016

Fiesta del Libro: Adopta a un autor.

La  ilusión  estaba ahí, ansiosa de lo que pasaría  en ese encuentro desconocido aunque bastante comentado.  Sonó el celular con un ringtone exagerado, como la numeración que aparecía en la pantalla del teléfono móvil.
-  ¡Susana!  , exclamó la voz que me habló
-  Sí, soy yo.
-  Susana, te llamamos de la Fiesta del Libro, para que participes en la actividad de  Fiesta del Libro y la Cultura, adopta a un autor.
-  ¡Qué maravilla, claro que sí! Respondí emocionada, di algunos datos y colgué.
El autor que adoptaría sería  Alberto Fuguet no lo conocía, ni lo había leído siquiera, entonces recurrí a internet para estar bien informada  y tener ideas claras de  la persona que acompañaría durante la actividad. Cada vez estaba más emocionada, Fueget no era tan desconocido, por ahí dicen que uno atrae las cosas con la mente y eso mismo me  sucedió. Escritor de novelas que reflejan vivencias de lo cotidiano, del mundo real de los personajes y de todo que se vive, se aprende, se sufre y se goza en la calle.
Luego de leer y releer entrevistas y reseñas de mi autor adoptado, estaba feliz y satisfecha de  poder acompañar a un escritor, periodista y cineasta con quien me sentía identificada. En en el encuentro del día siguiente que tendríamos en la Biblioteca de la  Comuna 13, de San Javier, con niños, niñas, jóvenes y adultos que forman parte del Plan de Lectura de Medellín.
 Como estaría de ansiosa que llegué temprano a la cita  cual novia enamorada, el clima era perfecto para el vestido que elegí  y la felicidad  me salpicaba el corazón. Fui a recoger al autor con Wilson, el conductor que la Alcaldía dispuso para facilitar el encuentro. Llegué al lobby del hotel y ahí estaba  Fuguet sentado, leyendo el periódico; un hombre alto y delgado de ojos expresivos. Lo saludé y  él estrechó mi mano como  gesto de cordialidad,  subimos al carro y emprendimos el recorrido hacia a noroccidente de la  ciudad.  Con su acento chileno, Fuguet amablemente me preguntó qué música quería escuchar  mientras conversábamos en el c, yo contesté eufóricamente ¡Latina Stéreo, señor los 100.9 de Latina stéreo! dije al hombre que conducía el automóvil blanco. El escritor movía sus manos al ritmo del timbal de la descarga de Tito Puente que sonaba en la emisora del sonido de las palmeras. En el camino hablamos  de la transformación de Medellín, de la maravillosa Fiesta del Libro y La Cultura que cumplía 10 años y de su  anécdota de la noche anterior por el  Centro, olvidé preguntarle quién  le habló del  Parque del Periodista, pero me confesó que le encantó ese lugar, el ambiente, la diversidad cultural y hasta el olor a marihuana que se expande por la atmosfera en ese lugar.
Llegamos a la Biblioteca de Comfenalco, en la comuna 13, nos esperaba  Andrés Delgado el promotor de Lectura de la biblioteca  con sus pupilos  y pupilas que adoptaron a Fuguet en sus talleres.  Entre bombas, cartel de bienvenida, danzas típicas fue recibido el autor, estaba feliz y la sonrisa de oreja a oreja daba fe de ello. El conversatorio estuvo a cargo de los estudiantes de decimo grado de una institución del sector. Sin censura para responder, el escritor de “Sudor”  su más reciente novela, basada en  la vida de un editor homosexual chileno, contestaba a cada uno de sus interlocutores, entre los lectores  interesados por cuestionar al autor se encontraba una señora de aproximadamente unos 45 años de edad, sorprendida por lo explicito que era el autor  por describir personajes, emociones y lugares. Fuguet dijo haber encontrado un hermano cuando  leyó a Andrés Caicedo en  Que viva la música, por ser una literatura realista con la que sentía identificado, caso contrario a lo que le ocurrió con García Márquez, quien está dentro de sus peores autores leídos por el mundo de fantasía que envuelve sus historias. 
Fuguet seguía siendo de los míos, cada que hablaba  sentía que hacia catarsis con sus respuestas al igual que el publico espectador.  Por momento el ambiente era tenso, el publico era diverso en edad y el tema era complejo para que todos lo entendieran. Por momentos pensé que el autor se había metido en la boca del lobo y hasta sufrí, pero que va, estos muchachitos de hoy en día no vuelan por pesados como dice el dicho, bien entendidos sí estaban  y  en eso concluyó la experiencia, en que está bien disfrutar del buen sexo, de lo que calle  ofrece pero con responsabilidad, sin cruzar la línea del desconocimiento para no caer en errores garrafales. Mucho joven en la 13, con ansiedad de escribir, de relatar sus historias del barrio, del amor, de ciudad.  Grade, Fuguet, el protagonista de la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín de 2016. Prometió volver a  Medellín, pues quedó encantado con la ciudad y sin mucho tiempo para conocer más.

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